Al lector

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jueves, 7 de abril de 2011

Poema

(atrbuído a Víctor Hugo, escritor francés)

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos, ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico.Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío”, sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre,mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre el amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo nada más que desearte.

lunes, 14 de febrero de 2011

Honestidad, grúas y algo más...

Un domingo de enero, a eso de las 19 hs, estacioné mi auto a metros de la esquina de Rivadavia y Rincón, al 2100 de la avenida, a unas cuadras del Congreso. Me dirigía a cierta reunión referente a un nuevo trabajo en el famoso “Café de los Angelitos”. Al salir de la cita, me percato de que mi coche ha desaparecido del lugar en donde lo había dejado (cosa extraña en nuestro país). “Ojalá me lo hayan robado”, ¡llegué a pensar!, ya que la sola idea de que la grúa lo hubiera removido me producía un escalofrío casi premonitorio de la tragicomedia que el destino y la justicia porteña me deparaban.
Cinco o seis metros detrás del lugar que mi auto había ocupado, había (hay) un cartel: “No estacionar 24 hs zona de carga y descarga de mercadería”. ¿Cómo saber cuánto espacio de la calle está destinado a este uso? Quien me acompañaba y yo, resignados, pagamos once pesos de taxi hasta la playa de estacionamiento subterránea cercana al obelisco. Allí debimos abonar, al contado, $190 por el acarreo. Además nos informaron que, en el pavimento, debía estar pintada una línea punteada color azul que delimita el espacio reservado para aquellos vehículos que cargan y/o descargan mercaderías y que la misma no debe ser ocupada en forma permanente por coches particulares, ni siquiera un domingo a la noche.

–Pero no está pintada- protesté.
- Eso, entonces, informeselo al juez cuando haga su descargo- respondió el gentil Robin Hood que tomaba mi dinero para engrosar las arcas del Gobierno de la Ciudad.

La cuestión es que, días después, previo pedido telefónico de cita con el juez (ya sumamos el costo de una llamada no breve), me apersono a padecer una fila interminable de un par de calurosas horas de duración en mi tiempo libre de escaso valor (sumemos aquí las horas de estacionamiento, combustible, peajes). La jueza -una mujer impoluta- me informa que el hecho de que no esté pintada la línea que me indica dónde no puedo estacionar no es tan trascendente: evidentemente, cualquier conductor parecería poseer las artes mágicas del cálculo de polígonos inexistentes, por lo cual es innecesario la pintura demarcatoria de los mismos. Concluyó la benemérita doctora (porque pocos abogados realizan su doctorado, pero todos son doctores y aman que así se los llame) que enviaría a un lacayo leguleyo a que observara la escena del crimen y dictaminara si yo, quien dejé mi auto al 2131 de Rivadavia, obré criminalmente. De ser así, ni quise imaginar el precio de la multa. Tampoco ninguno de los asistentes de la jueza supo decirme a cuánto ascendería la pena, ya que eso “depende de la doctora” (sic).
Tras aguardar quince días hábiles, volví a abonar los costos del viaje y estacionamiento para tener otro agradabilísimo encuentro con la justicia. En esta oportunidad, padecí a una empleada de la doctora a la que dos jovenzuelos, de notable experiencia superior en esto de multar gente, gastaban bromas para que ella no pudiera hacer su trabajo. De más está decir que su divertimento hacía crecer directamente la cantidad de tiempo que yo perdía en esa calurosa oficina. Una vez que la pobre muchacha de senos siliconados, pestañas postizas, extensiones capilares notables y labios colagenados (un verdadero esperpento) encontró la papeleta del informe, me leyó el mismo. En ese pseudo-texto se sugería que la infracción era pertinente, ya que existía un cartel desde el 2011 al 2031.

-Yo me atengo a lo que dice el informe. Usted diga lo que quiera, pero…
-No puede haber un cartel tan ancho- argumenté ya a la jueza.
- Señor, usted estacionó entre carteles- explicó severa la adalid de la (in)justicia.
- Doctora, lea el informe y verá que hay un solo cartel. Si está varios metros detrás de mi posición, ¿cómo puedo verlo? Además no está la línea punteada, ¿yo cómo sé dónde no estacionar?- dije, en un último intento de traer a la verdad a una jueza a la que ya hacía rato que le asomaban los colmillos y no quería perder más de su precioso tiempo con una cucaracha como yo, a la que podría aplastar con un simple pisotón de la justicia.
-¿Tiene antecedentes?- preguntó la dra. Drácula a su siliconada absorvecalcetines.
-No
-¡¿Y usted qué quiere? ¿Qué le devuelvan el importe del acarreo?! – chilló la vampiro, casi como si yo quisiera matarle las crías o algo por el estilo.

Entendí que la mano no venía a mi favor, ya que la dra. se atenía a un informe a las claras tendencioso, totalmente érroneo, mal redactado, confuso, impreciso… Un no-texto de esos que un chico de los primeros años de secundaria sabe regalar a sus docentes a diario. No me quedaba otra que negociar.
La cosa terminó con un tirón de orejas para mí, sin multa y sin devolución del dinero del acarreo. En definitiva, debo sentirme feliz porque, a causa de que no están bien las señales en la bendita ciudad de Baires, yo solamente debí gastar alrededor de 100 pesos en viáticos más los 190 del acarreo de una grúa que sabe perfectamente de dónde levantar vehículos.
Nada está hecho para el control y el mejoramiento del tránsito urbano. Todo lo que se hace es para recaudar dinero, todo: la fotomulta estratégicamente preparada junto a carteles con velocidades imposibles de cumplir, el mal señalizamiento, el policía que informa de algunos vehículos y protege otros cuyos dueños han “adornado” al agente, etc.
¿Qué hacemos para protegernos de esto? ¿Qué herramientas? Ninguna, o pocas y desconocidas. Porque no es que uno no quiera cumplir la norma o pagar por su infracción; el asunto es que, cuando la regla está hecha con un espíritu impuro, tramposo, da bronca. El que maneja la grúa, el policía, la jueza, los empleaduchos, el jefe de Gobierno, el dueño de la empresa que gana la licitación para el negoción de los acarreos y un largo etcétera son los responsables de que ciudadanos inocentes dejemos en sus manos el dinero que tanto nos cuesta ganar honestamente. Y aquí hemos llegado al quid de la cuestión: HONESTIDAD. La palabrita que tantos desconocen…

miércoles, 9 de febrero de 2011

Medio pan y un libro.

Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931. (Gracias Anibal Guillermaz por el aporte)

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

jueves, 27 de enero de 2011

El miedo, por Eduardo Galeano

Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.
Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula dentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.

miércoles, 19 de enero de 2011

La EÑE también es gente, por María Elena Walsh

La culpa es de los gnomos, que nunca quisieron ser ñomos. Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio... Todos evasores de la eñe.
Señoras, señores, compañeros, ¡amados niños!... ¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta el apócope. Ya nos han traducido el pochoclo (pop corn). Y como éramos pocos, la abuelita informática, ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe, con su gracioso peluquín.
Quieren decirme, ¿qué haremos con nuestros sueños? Entre la fauna en peligro de extinción, ¿figuran los ñandúes y los ñacurutuces? En los pagos de Añatuya, ¿como cantarán Añoranzas? ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo? ¿Qué será del Año Nuevo... El tiempo de ñaupa...? Aquel tapado de armiño, ¿y la ñata contra el vidrio? ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní? "La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa.
Y como la gente, sufre variadas discriminaciones. Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K... Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda; la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados, después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui. A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo.
Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta. Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada, también por pereza y comodidad. Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños... ¡Impronunciables nativos!...
Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece. Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido, porque así se nos canta.
No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio... Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda, y vuelva a llamarse Hispania.
La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a la hoguera, donde se debate nuestro discriminado signo. Letra es sinónimo de carácter... ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!

domingo, 26 de diciembre de 2010

QUÉ LES QUEDA POR PROBAR A LOS JÓVENES

de Mario Benedetti, LA VIDA ESE PARÉNTESIS (2000)
(Gracias al prof. Pablo Bonafina por este aporte)

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Sonatina, de Rubén Darío

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
-la princesa está pálida, la princesa está triste-,
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-«Calla, calla, princesa- dice el hada madrina-;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».

viernes, 3 de diciembre de 2010

Se busca un amigo

Se busca un amigo. No importa que sea hombre o mujer, basta que sea humano, basta que tenga sentimientos, basta que tenga corazón. Se necesita que sepa hablar y callar, y sobre todo que sepa escuchar. Tiene que disfrutar de la poesía, de la madrugada, de los pájaros, del sol, de la luna, del canto, de los vientos y de las canciones de la brisa. Debe tener amor, un gran amor por alguien, o sentir entonces la falta de ese amor. Debe amar al prójimo y respetar el dolor que los peregrinos llevan consigo. Debe guardar el secreto sin sacrificio. Debe hablar siempre de frente y no traicionar con la mentira y la deslealtad. No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada...

Se busca un amigo para compartir los mismos gustos, que se conmueva cuando es tratado de amigo. Que sepa conversar de cosas simples, de lloviznas y aguaceros. Se precisa un amigo para no enloquecer, para contar lo que se vio de bello y de triste, de los anhelos y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad. Deben gustarle las calles desiertas, los charcos de agua y los caminos, el borde de la calle y acostarse en el pasto. Se precisa un amigo que nos diga que merece la pena vivir, no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos. Se necesita un amigo para dejar de llorar, para no vivir de cara al pasado. Que nos palmee los hombros, sonriendo o llorando, pero que nos llame amigo, para tener conciencia de que aún estamos vivos.

Vinicius de Moraes (1913-1980)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ensayo sobre don Quijote

Una alumna de 4to año secundario escribió este ensayo sobre el personaje de CERVANTES. Me parece que vale la pena.

La locura y cordura de Don Quijote, por Macarena Grana

Un hombre fanático de los libros de caballería decidió ingresar a ese mundo imaginario que su cabeza diseñó por tanta lectura. En los primeros capítulos, se observa cómo comenzó su vida de caballero. Desde escoger un nombre con el cual lo identificarían como tal, idear a su dama perfecta e inexistente a la vez -inventando características propias de ella y hasta un nombre propio de dama- , conseguir un caballo con el cual se dirigiría hacia diversos lugares con el fin de buscar aventuras y hacer, ante todo, justicia. Don Quijote utilizaba palabras extravagantes, prosas y citas de caballeros de alguna de las tantas novelas leídas por él. Quien se cruzaba por su camino, lo catalogaba como a un loco, alguien que había perdido completamente el juicio. No podían haber estado más equivocados. Don Quijote siempre supo lo que hacía. Un día despertó y se dio cuenta de que la realidad no lo satisfacía, que ese mundo de caballería era lo que siempre deseó vivir. Como propio seguidor de sus fantasías y sueños, se embarcó en ese mundo imaginario apartándose de la realidad. No sólo disfrutaba su vida de aventuras, sino que también gozaba viendo cómo los demás caían en el juego de su “locura”. Veía a las personas burlándose de él pero no le importaba, porque era consciente de que era el único que podía vivir como quisiese, mientras que a los demás les faltaban las agallas. Don Quijote hasta logró exasperar a muchas de las personas con las que se cruzaba, ya que tenía respuesta para todo. De alguna forma, lograba convencer a los demás -debido a los fundamentos que utilizaba- de que él tenía la razón. Siempre su ágil y suspicaz cerebro vencía a las otras mentes, una ironía, ya que era visto como un loco. Las personas jugaban con él siguiendo el hilo de su pensar, pero Don Quijote terminaba saliendo triunfador porque ellos no tenían idea de que él también jugaba con sus mentes. El mismo Sancho Panza, quien decidió adentrarse a las aventuras con un “loco”, terminó creyendo todo lo que Don Quijote decía. Lo siguió a todas partes como buen escudero dejando atrás a su familia y comodidades, tales como un techo, comida, abrigo. Quizás Sancho, por momentos, sentía esa necesitad de alejarse de la realidad y por esto decidió unirse a Don Quijote. Hubo instancias en las cuales Sancho discutía con Don Quijote cuál era la realidad, saliendo Don Quijote victorioso en esto. No sólo se divertía este personaje jugando con la realidad y la ficción, sino que también intentaba hacer justicia, algo propio de un caballero. Al fin y al cabo, era lo que pretendía ser: un caballero con todas las letras. Vivir una realidad diferente y no aceptar lo que vemos alrededor; eso buscaba: quería lograr ser diferente y, de algún modo, feliz, ya que vivía a su antojo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

No te rindas, por Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Mensaje, por George Carlin

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios mas altos y temperamentos mas reducidos, carreteras mas anchas y puntos de vista mas estrechos. Gastamos mas pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas mas grandes y familias mas chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos mas grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, mas expertos pero mas problemas, mejor medicina pero menor bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reimos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.
Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma . Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos mas pero aprendemos menos. Planeamos mas pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor informacion y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero mas divorcios, casas mas lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tu puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.
Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aqui siempre.
Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.
Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.
Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.
Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.
Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus mas preciadas ideas.
Y siempre recuerda:
La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

martes, 19 de octubre de 2010

Los hijos de la noche, por Rolando Hanglin

Pensándolo bien: ¿Qué tiene que hacer un chico de 16 años, a las cinco de la madrugada, en las inmediaciones de la Ruta Panamericana, después de bailar en Pachá? ¿Qué tienen que hacer todos nuestros hijos adolescentes, de 12 a 19 años, en boliches donde se fuma, se bebe alcohol, se estropea el oído, se gritan insensateces y en cualquier momento se muere en la humareda de un incendio, o a manos de los desalmados que abundan a esas horas?
No son horas.
La clase media argentina, tradicional reserva de talentos que ha producido a Domingo F. Sarmiento, a Juan B. Alberdi, a Juan B. Justo, a René Favaloro, a Luis Sandrini, a Ricardo Lorenzetti, debe buscar en sus entrañas y lanzarse a una profunda mutación.
De vuelta al estudio, el trabajo, el ahorro. Como ha sido siempre, antes.
Los adolescentes no tienen ninguna necesidad de bailar. No es uno de los derechos humanos. La prueba está en que, si se le impide dormir a una persona, enloquece y muere. En cambio, se lo deja sin bailar y sigue contento y feliz. No pasa nada.
Si los teenagers quieren reunirse, pueden hacerlo en las casas de familia, como ha sido siempre. Con la música bajita, porque los vecinos descansan. Sin fumar ni beber. Hasta las doce de la noche. Y después, a dormir. ¿Cuál es el problema? Dormir es sano y necesario, porque mañana hay que levantarse a las 8 para jugar al rugby, o al hockey, o al fútbol, o repasar una materia. Como ha sido siempre y como sigue siendo en países serios como Canadá, Japón o Inglaterra.
¿Que la industria de la noche es un negocio lícito y produce ganancias importantes? Perfecto, que los señores de la noche hagan su negocio, como hasta ahora. Pero sólo para adultos. Que llegan en su auto y, si quieren, con su chofer. Por mí pueden emborracharse hasta quedar catatónicos: pero entre cuatro paredes y siendo mayores de 21 años. En la calle y manejando: no.
Nuestros hijos no deberían alquilar una Combi (en realidad, la pagamos nosotros) para llegar al boliche a las 2 de la mañana con la sagrada misión de "cagarse de risa" hasta las 5 y media. Es una locura. Es tentar a la desgracia. No lo permitamos.
La verdad que no confesamos es que nuestros hijos de 15 años salen de noche y beben aunque esté prohibido, porque existen "salones de fiestas" que son discotecas encubiertas, y en nuestro medio es fácil burlar la ley. Sobre todo si los padres no sabemos decir que no, cuando nuestros encantadores mocosos nos rezongan que "todos tienen permiso", "todos van", "todos lo hacen", "soy el único tarado", "soy la única pavota". Entonces, todos los viernes y sábados hay un cumpleaños, una despedida, un fin de curso, un recital, una fiesta del colegio tal o del liceo cual. En resumen, los adolescentes borrachos y circulando por las rutas hasta el amanecer.
Los "viajes de egresados" son un invento maldito. Primero: los chicos no han egresado de ninguna parte. Apenas acaban de terminar malamente un año, y deben rendir materias. No están egresando. No tienen por qué viajar. Y menos a Bariloche u otros sitios, lejos del control de sus padres, con el exclusivo propósito de producir aturdimiento, ebriedades, desórdenes sexuales y destrozos en los hoteles. ¿Cuál es la idea y quién la instaló?
La verdadera fiesta de egresados es, originariamente, un hecho institucional: se trata de un acto en el cual los alumnos que terminan su secundario presentan a sus familias, reciben sus diplomas, se despiden del colegio y a veces, bailan. Todo supervisado por el rector y los profesores. Punto.
La nocturnidad adolescente es una creación siniestra que lleva la marca argentina en el orillo, porque ninguna sociedad del mundo la permite. Ni los católicos, ni los socialistas, ni los neoliberales, ni los protestantes... ¡No hablemos de los islámicos!
Mediante la nocturnidad, hemos establecido que los jóvenes se van de sus casas, después de descansar un rato, a las dos de la mañana. Llegan como pueden a las proximidades de una discoteca. Por lo general, están borrachos al arribar a la puerta, debido a la simpática "previa". En esas largas filas de espera, hay chicas que venden "petes" o "besos por un peso", para pagar la entrada, otras que exhiben el documento de la hermana mayor para que las dejen pasar, y no faltan los muchachitos que vomitan en la vereda o caen desvanecidos. Frecuentemente, se pegan e insultan. A la salida, en la desbandada del amanecer, ocurren las desgracias.
De la juventud del "amor y paz", sonrisas alucinadas, pies descalzos, un porrito, el sonido de voces y guitarras, el sexo libre (pero sano y sin violencia) hemos pasado en pocos años a esta cabalgata de barras bravas, haciendo "pogo". Sin embargo, son las mismas edades adolescentes, con las mismas caras puras y cuerpos vírgenes. ¿Cómo fue? ¿Cómo hicimos la metamorfosis de "una chica moderna" a "un gato"?
Naturalmente, a la madrugada, los padres yacen desmayados en sus camas. Hoy día se trabaja mucho. No se les puede pedir a papá y mamá que arranquen el auto o pidan un remise a las 6 de la mañana para salir a campear a los hijos e hijas por los inmensos bailables del conurbano. Físicamente, no pueden. Se ha creado así un mundo aparte, un universo de adolescentes completamente separados de sus familias. El mundo del alba es uno, el de la noche es otro. Los chicos viven de noche y duermen de día. Duermen en el colegio, en la playa, en la iglesia y en sus casas. Duermen, duermen, duermen. Cuando despiertan, se sientan frente a la computadora, frotándose los pelos, a leer disparates, o se aferran al celular para enviar mensajes de texto donde todo se escribe sin hache y sin acento.
Cuando nosotros no estemos: ¿De qué van a vivir estos adolescentes, que a los treinta años todavía están meditando sobre "cuál es mi verdadera vocación"? ¿Cómo se ganarán el pan, vendiendo drogas?
Hemos hecho un estropicio. Nosotros, los padres de clase media.
Dicen que toda persona tiene derecho a poseer un sueño. Yo, por de pronto, tengo el mío. Una juventud sana, que salga del ruido, la noche, la droga, la ignorancia y lo "divertido". Que se entregue al día, al silencio, al estudio, al deporte, a la cultura, a la familia.
Alguno me dirá que este es el mismo ideal de "Mi hijo el dotor", que escribió Florencio Sánchez en 1930. Sí, es lo mismo. ¿Alguien tiene una idea mejor?
(Dedicado a la memoria de Florentino Sanguinetti, severo profesor y respetado rector de un gran colegio).

miércoles, 6 de octubre de 2010

Sincericidio

Hace unos días escuché a un comunicador social (llamarlo periodista sería demasiada camiseta para tan pobre jugador) de C5N usar el neologismo "sincericidio". El sujeto hablaba acerca de una confesión que el presidente estadounidense había hecho en la cual reconocía un error cometido. ¡Horrible palabra “sincericidio”! Inmediatamente pensé que era muy triste relacionar el hecho de decir la verdad con el acto de quitarse la vida.
Decir la verdad equivaldría, entonces (para algunas personas), a la muerte. Es verdad que muchas personas fueron asesinadas por defender la verdad: pienso en el posible personaje de la caverna platónica que intentase convencer a los encerrados de que “su” realidad son “sombras, nada más”; pienso en Cristo, en Ghandi, Luther King, el exhilio del Dante (lo cual equivalía a la muerte para el florentino)… El asunto es que a todos ellos los mató “el otro”, alguien que no comprendía o no compartía su visión de la realidad. El suicidio es algo muy diferente...
Claramente el pseudo-periodista intentaba manifestar que el hecho decir la verdad era algo altamente perjudicial para la persona. Lo que creo que no llega a medir es que esto implicaría que, quien dice la verdad, no se valora a sí mismo, no se respeta, no está en sus cabales. En esta línea de pensamiento, las “personas sanas” son las que tergiversan los hechos, trastocan la verdad, mienten completa o parcialmente, omiten ser veraces.
Sabemos que los medios de comunicación no son ciento por ciento los paladines de la verdad, pero que lo digan así, tan abiertamente, parece demasiado. ¿No se supone que un periodista debe valorar como algo positivo el hecho de que un presidente diga las cosas como son? ¿No es esto lo que le pedimos permanentemente a nuestros gobernantes? No creo que B. Obama haya visto su declaración como un acto suicida (convengamos que el moreno no come vidrio)… Entonces, ¿es, acaso, el periodismo el que “mata” a quien reconoce la verdad y, entre eso, sus errores? ¡Cuánta hipocresía mediática!

sábado, 25 de septiembre de 2010

Noam Chomsky: sobre las diversas formas de manipulación empleadas por los oligopolios mediáticos.

(Nota del blog: parece un poco largo, pero creanme que vale la pena. Gracias a Guillo por su valiosos aporte.)

1. La estrategia de la distracción:
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones:
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también crear una crisis económica, para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad:
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir:
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad:
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión:
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad:
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad:
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución…

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen:
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Desde otro lugar, por Analía Ghío

(En homenaje a mi maternidad y a cada uno de mis hijos)

Estirarás las manos
y en las aguas revueltas de tu historia,
en medio del peor de tus naufragios,
encontrarás la madera de mi presencia silenciosa.

En la oscuridad de tus inseguridades,
y en la negrura de tus cobardías,
seré ese fósforo que desde el fondo del bolsillo,
te encenderá la mecha del " no te rindas todavía".

Cuando te envuelvan los vientos huracanados,
de una intransitable y asqueante desilusión,
seré la columna donde puedas amarrar,
el velero que te lleve a una renovada pasión.

Y partiré despacio, casi en retirada,
cuando disfrutes la gloria de un sueño muy querido.
Las madres no somos necesarias,
cuando despunta el alba de los proyectos conseguidos.

Nota del blog: Analía Ghio es una gran docente y autora de varios hermosos libros. Agradecemos su texto y su sincera amistad.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Los ojos de los pobres, por Ch. Baudelaire

¡Ah!, querés saber por qué hoy te aborrezco. Más fácil te será comprenderlo, sin duda, que a mí explicártelo; porque sos, creo yo, el mejor ejemplo de impermeabilidad femenina que pueda encontrarse.
Juntos pasamos un largo día, que me pareció corto. Nos habíamos hecho la promesa de que todos los pensamientos serían comunes para los dos, y nuestras almas ya no serían en adelante más que una; ensueño que nada tiene de original, después de todo, a no ser que, soñándolo todos los hombres, nunca lo realizó ninguno.
Al anochecer, un poco fatigada, quisiste sentarte delante de un café nuevo que hacía esquina a un bulevar, nuevo, lleno todavía de cascotes y ostentando ya gloriosamente sus esplendores, sin concluir. Centelleaba el café. El gas mismo desplegaba todo el ardor de un estreno, e iluminaba con todas sus fuerzas los muros cegadores de blancura, los lienzos deslumbradores de los espejos, los oros de las medias cañas y de las cornisas, los pajes de mejillas infladas arrastrados por los perros en traílla, las damas risueñas con el halcón posado en el puño, las ninfas y las diosas que llevaban sobre la cabeza frutas, pasteles y caza; las Hebes y las Ganimedes ofreciendo a brazo tendido el anforilla de jarabe o el obelisco bicolor de los helados con copete: la historia entera de la mitología puesta al servicio de la gula.
Enfrente mismo de nosotros, en la vereda, estaba plantado un pobre hombre de unos cuarenta años, de faz cansada y barba canosa; llevaba de la mano a un niño, y con el otro brazo sostenía a una criatura débil para andar todavía. Hacía de niñera, y sacaba a sus hijos a tomar el aire del anochecer. Todos harapientos. Las tres caras tenían extraordinaria seriedad, y los seis ojos contemplaban fijamente el café nuevo, con una admiración igual, que los años matizaban de modo diverso.
Los ojos del padre decían: «¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso! ¡Parece como si todo el oro del mísero mundo se hubiera colocado en esas paredes!» Los ojos del niño: «¡Qué hermoso!, ¡qué hermoso!; ¡pero es una casa donde sólo puede entrar la gente que no es como nosotros!» Los ojos del más chico estaban fascinados de sobra para expresar cosa distinta de un gozo estúpido y profundo.
Los cancioneros suelen decir que el placer vuelve al alma buena y ablanda los corazones. Por lo que a mí toca, la canción dijo bien aquella tarde. No sólo me había enternecido aquella familia de ojos, sino que me avergonzaba un tanto de nuestros vasos y de nuestras botellas, mayores que nuestra sed. Volvía yo los ojos hacia los tuyos, querido amor mío, para leer en ellos mi pensamiento; me sumergía en tus ojos tan bellos y tan extrañamente dulces, en tus ojos verdes, habitados por el capricho e inspirados por la Luna, cuando me dijiste: «¡Esa gente me está siendo insoportable con sus ojos tan abiertos como puertas cocheras! ¿Por qué no pedís al dueño del café que los haga alejarse?»
¡Tan difícil es entenderse, ángel querido, y tan incomunicable el pensamiento, aun entre seres que se aman!
Charles Baudelaire - (París, 1821-id., 1867)

lunes, 13 de septiembre de 2010

Curiosidades del arte 6, por PG

Retratos (auto)

Son muchos, en la historia de la pintura, los casos de pintores que retrataron su propia imagen. Vincent van Gogh, Rembrandt y muchos otros se utilizaron a sí mismos como modelos en numerosísimas oportunidades. Pero lo que nos interesa en este apartado son aquellas obras en donde el artista se retrató a sí mismo dentro de un conjunto mayor, es decir, se colocó como un personaje que forma parte de una serie de elementos dentro de su pintura. Y esto ha logrado, en varios casos, hacerlo pasar desapercibido ante la mirada de más de un despistado espectador.

Diego de Velázquez
El caso más mentado es quizás el de Diego de Velázquez da Silva (Sevilla 1599- Madrid 1660), a quien no pocos recuerdan como personaje de su ilustre cuadro Las Meninas. El pintor observa al espectador vestido sobriamente de negro, cruz de Santiago al pecho, paleta y pincel en mano, a la izquierda del famoso óleo. No es el personaje central del lienzo, pero su figura no pasa desapercibida. Este óleo es de 1656 y, lo curioso, es que Las Meninas no es su verdadero título, el cual lo ha hecho notablemente famoso. El nombre original sería La familia de Felipe IV (así aparece en los inventarios de 1734) y pasará a conocerse con su nombre actual en 1843, cuando ya se encontraba en el Museo del Prado, donde aún puede visitarse.
Algún lector todavía puede preguntarse qué es una menina. El lienzo de Velázquez ilustra a la infanta Margarita, hija del rey español Felipe IV y Mariana de Austria, junto a sus damitas de compañía, o sea sus meninas. Además de estas jovencitas (doña María Agustina Sarmiento y doña Isabel de Velasco) están presentes en esa sala (real) del Alcázar de Madrid el propio Velázquez –como ya se dijo-, unos enanos, un perro y otras tres personas de la corte. Otra curiosidad es que los reyes están presentes en la imagen. Para verlos, el espectador tendrá que observar detenidamente el espejo que cuelga sobre la pared del fondo de la sala, en donde se adivinan las siluetas de sus majestades. De esta manera, Velazquez logró introducir a su pintura lo que naturalmente estaría fuera del campo de visión.
Queda tiempo para algunas curiosidades más. Hemos dicho que el pintor luce en su pecho la cruz roja de la orden de Santiago. Velázquez fuen nombrado caballero de esta orden en 1659, el año anterior a su muerte. Por lo tanto no fue él quien pintó esta insignia en su pecho sino que la misma fue colocada allí, tras su muerte, por orden del rey.
Diego Velázquez nos dejó la tarde del 6 de agostode 1660. Su amada esposa Juana lo siguió tan solo ocho días después. Los restos de ambos fueron depositados en la iglesia madrileña de San Juan Bautista. La misma sería arrasada durante la Guera de la Independencia tras lo cual nadie se preocuparía por recuperar los restos del pintor. Hoy en día, en el solar de dicha iglesia, se encuentra la plaza de Ramales. Una columna allí erigida en 1961 conmemora la última morada del glorioso Diego Velazquez.

Curiosidades del arte 5, por PG

William Shakespeare
¿Ser o no ser Willy?

Cuando se menciona a este célebre dramaturgo inglés nacido en 1564 en Stratford-upon-Avon (condado de Warwick, Inglaterra) se habla de él casi como un sinónimo de literatura inglesa. Y se recuerda, tarde o temprano, una de las frases más célebres de la dramaturgia (y la literatura toda), surgida hace varios siglos de la boca de uno de sus personajes: “ser o no ser, esa es la cuestión”. Traducciones posibles aparte, la cita de Hamlet (1598-1601) se la ha representado infinitas veces acompañada de una impostación especial del tono de voz, una postura corporal entre histriónica y ceremonial y el gesto –o la acción misma- de sostener en una mano una calavera. Y surge aquí la curiosidad. Porque sucede, como en otras ocasiones, que el personaje supera en fama a la obra y al autor mismo, y hablan de él aun quienes nunca entraron en contacto con la pieza teatral.
Quienes sí hayan leído o visto representada la pieza de Shakespeare sabrán que, durante el monólogo del “to be or not o be”, Hamlet no tiene en su mano calavera alguna. El príncipe de Dinamarca, quien se ve en la dura diyuntiva de asesinar o no a su madre y a su tío el rey, pronuncia dos extensos y profundos monólogos (y alguno más) a lo largo del drama shakesperiano. El primero de estos (acto III, escena IV) desarrolla el tema del “ser o no ser” el propio Hamlet quien deba vengar la muerte de su padre; el segundo, es el que habla acerca de lo efímero de la vida, del paso del tiempo, y este sí lo realiza Hamlet con la calavera de Yorick, antiguo bufón real, en su mano. Durante las primeras dos escenas del quinto acto, Hamlet y su amigo Horacio se encuentran en el cementerio con un sepulturero y mantienen un ingenioso diálogo humorístico (sí, lector, el drama shakesperiano contiene humor). Quien cava las fosas informa a Hamlet y a su amigo que el cráneo que pueden ver allí, junto a ellos, es el del otrora bufón, antiguo compañero de juegos del por entonces jovencísimo príncipe Hamlet. Es por esto que el protagonista toma la calavera en sus manos y, mientras recuerda las humoradas del viejo compañero en la corte, reflexiona sobre el pasado que se fue (tempus fugit, decían ya los romanos) y no volverá.
Lo del “ser o no ser”, es otra cuestión…

¿Cumpleaños feliz?

El nacimiento de William Shakespeare, como se menciona arriba, fue en el año 1564, aunque el día exacto es incierto. Sin embargo, se registra su bautismo el día 26 de abril de ese año en la iglesia de la Santísima Trinidad. No hay demasiada curiosidad en ello: la historia del arte está plagada de casos como este ya que lo registros civiles no estaban tan organizados como los actuales.
No sucede lo mismo con respecto a la fecha del fallecimiento del afamado dramaturgo y poeta inglés. El mismo falleció el día 23 de abril de 1616. Algunos autores sostienen que murió el día de su cumpleaños. Otros de los que hacen mención a esta fecha no pueden dejar de apuntar el dato curioso: el también dramaturgo, poeta y genial narrador español, Miguel de Cervantes Saavedra también murió un 23 de abril de 1616.
Pero la curiosidad no termina aquí.
¿Qué pensaría el lector si afirmamos que ambos escritores murieron el 23 de abril de 1616, pero no lo hicieron el mismo día?
El truco está en el almanaque: España e Inglaterra poseían calendarios diferentes por aquel entonces, ya que en la tierra natal de William no se había puesto en práctica la reforma gregoriana. Shakespeare murió en realidad diez días después que Cervantes (el 3 de mayo del actual calendario).

jueves, 9 de septiembre de 2010

Pensamiento del Dr. Adrian Rogers (1931)

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo..
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo...

...es el fin de cualquier Nación.
“No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

Día del Docente

‎"Si hacés planes para un año, sembrá arroz. Si hacés planes para dos lustros, plantá árboles. Si hacés planes para toda la vida, educá una persona."
Felicidades a todos los que enfrentan la tarea de educar, sus molinos de viento, sus utopías y sus esporádicos placeres.
Pablo