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lunes, 13 de septiembre de 2010

Curiosidades del arte 6, por PG

Retratos (auto)

Son muchos, en la historia de la pintura, los casos de pintores que retrataron su propia imagen. Vincent van Gogh, Rembrandt y muchos otros se utilizaron a sí mismos como modelos en numerosísimas oportunidades. Pero lo que nos interesa en este apartado son aquellas obras en donde el artista se retrató a sí mismo dentro de un conjunto mayor, es decir, se colocó como un personaje que forma parte de una serie de elementos dentro de su pintura. Y esto ha logrado, en varios casos, hacerlo pasar desapercibido ante la mirada de más de un despistado espectador.

Diego de Velázquez
El caso más mentado es quizás el de Diego de Velázquez da Silva (Sevilla 1599- Madrid 1660), a quien no pocos recuerdan como personaje de su ilustre cuadro Las Meninas. El pintor observa al espectador vestido sobriamente de negro, cruz de Santiago al pecho, paleta y pincel en mano, a la izquierda del famoso óleo. No es el personaje central del lienzo, pero su figura no pasa desapercibida. Este óleo es de 1656 y, lo curioso, es que Las Meninas no es su verdadero título, el cual lo ha hecho notablemente famoso. El nombre original sería La familia de Felipe IV (así aparece en los inventarios de 1734) y pasará a conocerse con su nombre actual en 1843, cuando ya se encontraba en el Museo del Prado, donde aún puede visitarse.
Algún lector todavía puede preguntarse qué es una menina. El lienzo de Velázquez ilustra a la infanta Margarita, hija del rey español Felipe IV y Mariana de Austria, junto a sus damitas de compañía, o sea sus meninas. Además de estas jovencitas (doña María Agustina Sarmiento y doña Isabel de Velasco) están presentes en esa sala (real) del Alcázar de Madrid el propio Velázquez –como ya se dijo-, unos enanos, un perro y otras tres personas de la corte. Otra curiosidad es que los reyes están presentes en la imagen. Para verlos, el espectador tendrá que observar detenidamente el espejo que cuelga sobre la pared del fondo de la sala, en donde se adivinan las siluetas de sus majestades. De esta manera, Velazquez logró introducir a su pintura lo que naturalmente estaría fuera del campo de visión.
Queda tiempo para algunas curiosidades más. Hemos dicho que el pintor luce en su pecho la cruz roja de la orden de Santiago. Velázquez fuen nombrado caballero de esta orden en 1659, el año anterior a su muerte. Por lo tanto no fue él quien pintó esta insignia en su pecho sino que la misma fue colocada allí, tras su muerte, por orden del rey.
Diego Velázquez nos dejó la tarde del 6 de agostode 1660. Su amada esposa Juana lo siguió tan solo ocho días después. Los restos de ambos fueron depositados en la iglesia madrileña de San Juan Bautista. La misma sería arrasada durante la Guera de la Independencia tras lo cual nadie se preocuparía por recuperar los restos del pintor. Hoy en día, en el solar de dicha iglesia, se encuentra la plaza de Ramales. Una columna allí erigida en 1961 conmemora la última morada del glorioso Diego Velazquez.

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