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lunes, 16 de agosto de 2010

Curiosidades del arte 1, por PG

Arthur Conan Doyle (¿o Sherlock Holmes?)

Elemental, mi querido lector

Todo aquel que conozca la aplomada figura del célebre detective inglés Sherlock Holmes recordará, seguramente, una de sus frases más famosas: “elemental, mi querido Watson”. Dirigida a su no menos conocido y respetado ayudante, el doctor en medicina John H. Watson, la cita encierra nuestra primera curiosidad: Holmes no pronuncia dicha frase en ninguna de las obras escritas por Arthur Conan Doyle: la misma es, como tantos otros ríos que corren paralelos al de la literatura, un invento del cine de Hollywood.

Holmes, Watson y el 221 B de Baker Street

El primer texto de Conan Doyle que presenta a sus más famosos personajes es la novela titulada A Study in Scarlet -“Estudio en escarlata”- de 1887. El título hace referencia a que Holmes y su reciente compañero Watson deberán seguir la pista del delito a partir de un rastro de sangre: un “estudio”, entonces, en rojo escarlata.
Esta novela posee como narrador al propio Watson, lo cual será una constante en el resto de los relatos policiales de Conan Doyle. John Watson relata las vicisitudes de su vuelta a la vida en la ciudad tras estar en la guerra en calidad de médico del quinto regimiento de fusileros del ejército inglés. Producto de los combates en Afganistán, su hombro es alcanzado por una bala en la batalla de Maiwant. Esta herida será su boleto de retorno a la capital inglesa.
Una vez en Londres, y luego de despilfarrar unas cuantas libras en la buena vida, cosa que haría cualquiera de nosotros, Watson buscará un compañero de vivienda para economizar sus gastos, lo que también realizaríamos muchos de nosotros... Un tal Stamford le presentará nada menos que a Sherlock Holmes, quien convidará al médico a visitar una vivienda que se anuncia disponible en la calle Baker.
En este punto hay dos curiosidades para destacar. El primero es el tristemente célebre caso del joven Stamford: fue él quien unió a, quizás, la más famosa y fructífera pareja de detectives ingleses y esto ha sido olvidado por la mayoría de los admiradores del género. El segundo dato a destacar es que esos aposentos que Holmes ofrece ver a Watson (221B de Baker Street) serán uno de los domicilios más famosos de la literatura. Y algo más.
Desde el año 1932 (y hasta hace muy poco) funcionó en la famosa dirección un banco, el Abbey Nacional Bank. A esta entidad le llueven cartas dirigidas al Sr. Sherlock Holmes para que este resuelva algunos misterios que se les presentan a quienes escriben. Desde allí, una secretaria ficticia responde los mensajes alegando que, por el momento, el detective se encuentra retirado de la actividad en la localidad de Sussex. En 1999, Abbey National colaboró con la creación de una gran escultura de bronce del detective, ubicada hoy en la entrada de la estación Baker Street del subterráneo londinense.

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