Hace unos días recibí un e-mail que hablaba, desde cierto punto de vista científico, sobre el tema del tiempo. Decía el texto que nuestro planeta, en cuanto “ser viviente” emitía una suerte de pulso de vida (sepa perdonar el lector mi explicación poco técnica) y, el mismo, era generado en una determinada frecuencia que los hombres lograron medir hace unos cuantos años. Pero el problema del que hablan los muchachos de ciencia radicaría en que la Tierra ha acelerado su pulso de vida en este último tiempo, lo cual -según el artículo- haría que el tiempo en nuestro planeta corriera más aceleradamente, los días durasen menos, los años transcurrieran más veloces.
Evidentemente, el tema del paso del tiempo no es una preocupación nueva para los seres humanos. Infinidad de pensadores y poetas han escrito mucho sobre el tema desde el Renacimiento hasta nuestros días, y también antes. El asunto es que el hombre genera respuestas diferentes, con el paso del tiempo...
Mientras escribo veo en mi muñeca un reloj pulsera; recuerdo a mi abuelo y su reloj de bolsillo que colgaba de una cadena. Se me impone la metáfora del tiempo que nos aprieta como policíacas esposas o nos encadena al efímero presente. Lo paradójico del hombre como constructor de elementos que hacen manifiesto a su tirano. Alguien -mientras mira su reloj- objetará que tal vez sea conveniente verle la redonda cara al enemigo para no olvidar que está presente, para conocerlo. El problema es, tal vez, que por verlo tan seguido nos hemos familiarizado con nuestro adversario...
Antes de que usted lector se pregunte cuánto tiempo hace que está ahí sentado, una última reflexión (y tal vez la que más me importa). A menudo los docentes nos preguntamos por qué nuestros alumnos no invierten su tiempo en leer o estudiar. Están (estamos) inmersos en lo que llamo la generación click, donde todo es ya, todo es rápido, fugaz. El delivery, el fast food, la banda ancha, las computadoras cada vez más veloces, el ¡llame ya!... ¿Hay momentos para detenerse a pensar? ¿O es que el vértigo nos ha quitado aquello que nos diferencia de los animales? Tal vez el mismo tiempo, de inevitable tránsito, será el encargado de proveernos de respuestas. Ahora dejo de escribir, ya que estoy corto de tiempo.
Al lector
Aquí se encuentran textos propios y de amigos, textos que circulan en internet o en libros, textos hechos con palabras o con imágenes, textos... Todos elegidos arbitrariamente y que, espero, sean también de tu agrado.
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